El euskera
o euskara o eskuara es una lengua que
todavía hoy en día no se sabe exáctamente ni de dónde viene ni de
cuándo es.
A lo sumo que se han puesto de
acuerdo la mayoría de los lingüistas es en suponer que es una lengua
preindoeuropea; es decir, que era un habla o berba utilizada por los
preindoeuropeos cuando las primeras oleadas indoeuropeas comenzaron a
arribar a Europa desde Asia. El Principio. Hasia.
Los que después fueron conocidos como
griegos, celtas, germanos y latinos, todos ellos indoeuropeos, cuando
entraron en Europa se encontraron con un idioma bastante extendido por
toda la cornisa atlántica y mediterránea que, según afirman numerosos
lingüistas, era muy parecido al actual euskara.
Los científicos de la lengua han
denominado a esa berba con el nombre de protoeuskera o lengua del
Paleolítico.
Como lengua anterior al griego, latín
y celta, no es de extrañar que los idiomas indoeuropeos adoptasen
vocablos, o sonidos de la aboa,
del anterior y muy extendido idioma preindoeuropeo o protovasco.
De esta manera, conceptos básicos del
pensamiento humano, serían de los primeros en vocalizarse en esta
lengua, acompasados por gemidos guturales más o menos matizados pero sí
lo suficientemente precisos y lógicos.
Es de suponer que uno de los primeros
conceptos que elevaron a la categoría de palabra sonora fuera el del
padre y la madre, el del dador y el del receptor.
El del agente activador y el del
activado. El de la puerta que se abre para derramar el principio
activador en la matriz de la finalidad, en la matriz de la Madre
Naturaleza o Ama Andere o Arantza con el fin de generar
una nueva vida, un hijo o seme
portador de la semilla paterna que se
manifiesta en la Materia.
Al agente masculino lo llamaron Ata que también quiere decir
puerta para sacar o Atara
o atera. El que da, el que
saca la semilla atávica, para sembrar la simiente y luego
manifestarse o aparecer o agertu
en el agro o agerre o Agirre.
Al agente femenino lo llamaron Ama que además de significar
puerta para acabar, también quiere decir el final, o fin, o Amaia, de la actividad de Ata; supongo que por el aspecto
flácido o amainado que adopta cualquier organismo masculino cuando
piensa que ya ha cumplido con su fin o amaitu que al fin y al cabo es
cuando se alcanza la meta del 10 o amar
que significa diez.
Así, cuando Ata ta Ama se unen para
engendrar un nuevo agente y acaso también para amarse, incluso
para acariciarse las mamas, el resultado de la fusión de
los dos maiteas es Atatama o Atama o Atma en sánscrito, Alma
o el hijo-hija portador de la esencia o ezertar originaria de Tar, Thor o Atar, atando así, o cerrando la
puerta a un devenir aleatorio de sus hijos. Es la Ley de la transmisión
atávica de Tar, o Ley de
causa y efecto. Ley atámica o atómica, donde se armonizan los protones
o atas con los electrones
o amas.
Atama
es la síntesis de las esencias que transmiten las condiciones para la
existencia de la vida, la cual cuando pasa a su estado opuesto, apuesta
por su contrario, comienza a apagarse y acaba por morir.
El contrario de Atama, lo opuesto, es Amata, que significa muerto,
apagado e incluso matado porque está amatado.
Con Atama y sus progenitores Ata ta Ama, tenemos la primera
familia que cuando Atama
ejerza a su vez su función creadora de nuevas vidas, el Ata se transforma en Atata o aitite o abuelo, y el Ama en Amama o amuma o abuela.
Pero mientras tanto, el vocablo atari se empleó para querer
expresar el concepto de "hacia la puerta" o portal. Y la expresión amari para significar " hacia el
fín" o cuenco donde se amaina o amainatu
la fuerza de Ata. Así,
Mari y María tienen toda la pinta de querer decir "hacia el fín" o amari.
Más adelante, cuando comenzaron a
producir bienes de consumo y a intercambiarles por otros bienes,
creando el primer gremio de comerciantes; tuvieron que acordar normas
de funcionamiento en las subastas donde se vendían y se compraban los
bienes de la época, los cuales no serían muy caros porque eran merkes, obtenidos en el mercado
de mercancías.
Así, a la subasta o puja por comprar,
la llamaron suhasta que
era el tiempo que tardaba una hasta de rama o hasti adarrako en quemarse por
el fuego o su. Suhasta.
Al finalizar la combustión del hasta,
se procedía al remate de la puja, que tenía que ser cuando se había
apagado, amata, el quemado
o erre. Erre amata o erremata o remate. ¿Erretama? ¿Retama?
Es de suponer que la boca o ahoa o aboa tenía cada vez que ser más
precisa en la emisión de nuevas voces o abotzak, que muchas de ellas nos
han llegado gracias al actual Euskera
y a la cantidad de vocablos que los idiomas griego, celta, latín,
castellano y francés tomaron prestados de la originaria lengua
preindoeuropea.
Así que ardorosamente bajo los
efluvios del ardoa o
bebida etílica, brindemos por el euskera, lengua antigua donde
las haya y curiosa como pocas; y donde todavía al rico se le llama aberatza por tener abundancia de
animales domesticados o aberes,
que eran los haberes y deberes de la economía del Neolítico, así como
consumados jamadores, jan-yantar,
de raíces vegetales o sustraia,
por aquello del sustrato inherente a toda raíz o sustrai.
Brindemos de nuevo, esta vez con un
buen Erriotza de la Erribera del Iber o Ibero. Txintxin, de chinchinear de
campanillas o txintxinak,
mientras entonamos unos versos, bertsos
o bertzeak, palabra
curiosa que conjuga la armonía musical de Zuberoa con la réplica adecuada
a lo que dice el otro o beste.
Bertzeak
o versos que dicen: "Araban ba
gare, Gipuzkun ba gera, Zuberun ba gire, ta Bizkaian ba gara, baita ere
Lapurdi ta Nafarran". Gare,
gera, gire ta gara. Berdin da. Todos y todas somos.
Txintxin,
por el lenguaje a la manera de los eguzkos
que perdieron el eg o ego
por culpa del hielo o elurra
o roca de nieve o roca de el
o elo, ya que el frío
helado hace enfermar o eritu
o el o hil.
Manteniendo la mente serena,
tranquila, lasa o lasai,
¿se imaginan ustedes, o vuesas mercedes, mesedez, que dantza venga de edantza?
Txintxin
pues, desde el caserío de Artagain,
de Artagan o D'Artagnan;
de techo artesonado cuidadosamente con vigas de encina o arta de Arteaga o de Arteta. Milesker, Ata
ta Ama.